“Por detrás de la colina
donde se pierde el sendero,
con una voz cristalina,
iba cantando un minero
“caminico” de la mina.”
¡Ay! La mina…
¡Ay! La minera…
“La minera es un lamento
que al salir del corazón
le da su “quejio” al viento
y en las minas de La
Unión
se hace luto y sentimiento.”
Excelentísimas e Ilustrísimas autoridades, Reyes de la Minería , Comendadores de la Orden del Cante Jondo,
Realezas del Cante Grande, Altezas del Baile y el Taconeo, Majestades del Toque
y la Guitarra ,
Soberanos del Compás, Príncipes y Princesas del Arte Flamenco, Nobles Señoras y
Caballeros de la Ciudad
de La Unión ,
Señores Embajadores llegados de distintos lugares hasta este Centro de la Magia y la Inspiración ,
aficionados todos…
Cantaba nuestro poeta Miguel Hernández:
“Aquí estoy para vivir
mientras el alma me suene
y aquí estoy para morir
cuando la hora me llegue,
en los veneros del pueblo
desde ahora y desde siempre…”
Quisiera rendir con estos versos un sincero homenaje a los hombres
sencillos, a los trabajadores, al pueblo humilde, a esos obreros que bajo la
tierra defendieron su dignidad y la grandeza y pureza de sus cantes.
Aquí estoy en esta Mágica Sierra Minera llena de plasticidad
arañada por el esfuerzo de los hombres que trabajaron en sus minas, asombrado
de nuevo por su sobria y profunda belleza.
Aquí estoy, en La
Unión , para pregonar un legado nacido del sacrifico y el
trabajo de los hombres que cantaron su dolor y lo convirtieron en arte.
Elijo la palabra de Miguel Hernández porque nadie cantó desde el
pueblo y para el pueblo de una manera tan pura, tan auténtica y sin artificio,
verdadera poesía, como verdadero cante.
Un Legado que hoy nos emociona en esta Catedral del Arte y la Hondura , un Legado
convertido en el Festival de Flamenco más importante del mundo.
Aquí estoy para deciros que ya comienza la 57 edición del Festival
del Cante de las Minas de La
Unión.
“Ningún peligro le espanta
al minero de La
Unión
porque lleva cuando canta
la mina en el corazón
y el filón en la garganta”
Si hoy el Festival del Cante de las Minas es un Festival de
Interés Turístico Internacional y los Cantes de Levante un Bien de Interés
Cultural de Carácter Inmaterial, ha sido gracias al buen hacer, a la
constancia, el rigor y el trabajo de muchas personas que aman, defienden y
dignifican un inmenso patrimonio flamenco.
Hoy La Unión
es la Capital
Universal del Flamenco gracias a que hace más de medio siglo
un grupo de vecinos apasionados defensores de las tradiciones de esta ciudad y
el propio Ayuntamiento se hicieron eco de la llamada del genial Juanito
Valderrama que en un concierto
en la localidad les animó a defender el rico patrimonio de los cantes mineros
de nuestra tierra.
Siempre he creído que el amor mueve el mundo, sin el amor de estos
pioneros a su tierra, a sus raíces, a sus tradiciones, a su gente, sin el sueño
de convertir este hermoso rincón del mundo en el centro del universo flamenco,
nada hubiese sido posible y gracias a todos ellos que crearon en octubre de
1961 el primer Festival del Cante de las Minas hoy podemos disfrutar en este entorno
único y maravilloso, este arte de profundo sentimiento y belleza única.
“A las dos de la mañana
y bajo la luna llena
cantaba Antonio Piñana
de La Unión
a Cartagena
con Juanito Valderrama”
con Juanito Valderrama”
Mi recuerdo y
homenaje a todos los que han hecho grande este Festival.
Al gran
Antonio Piñana Segado, estudioso, recopilador y excelente intérprete de estos
cantes tan nuestros. Ganador de la primera Lámpara minera , cuya esencia ,
sentimiento y sabiduría permanecen en el infinito talento de toda la familia
Piñana, Curro Piñana que canta con la voz de su sangre, emocionado y con su
mítico abuelo en el pensamiento también recogió la lámpara minera en 1988.
Como la
recibieron también dos figuras grandes interpretando la minera y otros cantes
de levante, como lo fue Pencho Cros y lo es Encarnación Fernández ,
representante fiel de una familia que atesora todo el sentimientos de estos cantes
mineros.
Así hablaba de ellos ese gran trovero, poeta y erudito del arte de
la repentización, que es Ángel Roca:
“Cuando canta Pencho Cros,
por el secreto que encierra
el conjuro de su voz,
toda el alma de la
Sierra
llega hasta el trono de Dios.”
“Por Dios, canta Encarnación
esa minera valiente
esa minera valiente
que desgarra el corazón
para que aprenda la gente
cómo se canta en La
Unión.”
Igual que la han recibido interpretes tan importantes y
reconocidos como Luis de Córdoba, Manolo Romero, Curro Lucena, Rocío
Segura, Miguel Poveda o Mayte Martín, cito sólo a algunos pero todos están en
nuestra memoria cantaores y cantaoras que han obtenido este codiciado trofeo.
Por este escenario han desfilado también grandísimos
artistas como Juanito Valderrama, la
Paquera de Jerez, Chano Lovato, Matilde Coral, Calixto
Sánchez, Antonio Canales, Manolo Sanlucar, José Mercé, José Menese, “El
Cabrero”, Sara Baras, Tomatito, “El Habichuela”, Estrella Morente, Enrique
Morente, Paco de Lucia o Camarón de la
Isla , por citar algunas personalidades del mundo
flamenco que elevaron con su arte y su presencia la relevancia de La Unión y su Festival.
Este emblemático edificio, esta “Catedral del Flamenco”, como ya
es conocida en el mundo entero, guarda con orgullo para siempre encerrados el
duende y la voz infinita de Camarón cuando cantaba por cartageneras:
“Los pícaros tartaneros,
un lunes por la mañana,
le robaron las manzanas
a los pobres arrieros
que venían de Totana…”
Profundos
Cantes de Levante de gran hondura y sentimiento que guardan en su gen el eco de
las voces de los campesinos de tierras Almerienses y Granadinas y se fijan y
estructuran en la Sierra
Minera de Cartagena-La Unión.
El folklore es
el basamento sobre el que se edificaron todos estos cantes, como así se lo dijo
a Antonio Piñana Segado otro Antonio, Antonio Grau Dauset, hijo del legendario
“El Rojo el Alpargatero”.
El fandango de
Las Alpujarras, determinadas melodías populares del Valle de Almanzora o de la Sierra de los Filabres, los
cantes de labor como la trilla, la “madrugá” o la siega y las malagueñas
folklóricas que bailaban nuestros antepasados en festejos, cortijos o en eras
de toda esa zona parece que son la materia prima que destilará en los cantes
que hoy conocemos pausados, dolientes, ricos y de gran belleza musical, gracias a
las recreaciones estilísticas de maestros y maestras del cante como El Rojo, La Peñaranda , Chilares, El
Morato, Chacón, El Mochuelo, Emilia Benito, Cojo de Málaga, Niña de los Peines,
Manuel Torre, Cayetano Muriel, Escacena, Marchena y el propio Antonio Piñana.
“Yo me
levanté en Albox
y almorcé en
Puerto Lumbreras,
he “comío”
en Mazarrón,
he “cenao”
en Cartagena
y voy a
dormir en La Unión.”
Tarantas, tarantos, mineras, cartageneras,
levanticas, murcianas… Expresión pura del sufrimiento de un pueblo explotado.
De hombres que fueron víctimas de unas condiciones laborales extremadamente
duras y de mujeres que perdieron a sus maridos, a sus padres, a sus hermanos o
a sus hijos en la oscuridad profunda de la mina.
Pero también
son arte, sensibilidad, delicadeza, inspiración y poesía… Nos dejó el poeta
cartagenero Antonio Oliver, marido de Carmen Conde, este hermoso poema titulado
“Mina”:
“Por la
oscura galería
van los
mineros cantando,
esperando
llegar a la
luz del día.
El cantar va
resonando
en las otras
galerías.
Y el monte se va preñando
Y el monte se va preñando
de
esperanzas y armonías.
Ya callaron
los barrenos.
Ya cesó la
voz del mando.
Caminar del
nuevo día,
van cantando
por la
oscura galería.”
O ese deseo
hecho poesía de la exquisita artista, hija de La Unión , que fue María Cegarra:
“Me moriré en La
Unión , junto a las minas,
con un rumor de mar a mi costado.
El cante de mi tierra como rezo.
Y el trovo de un amigo por corona.”
con un rumor de mar a mi costado.
El cante de mi tierra como rezo.
Y el trovo de un amigo por corona.”
El Festival, ha contado, además, con la colaboración desinteresada
de los más importantes artistas plásticos, de prestigiosos creadores con
reconocimiento internacional.
Por citar a algunos de ellos, han realizado
carteles en sus distintas ediciones nombres tan importantes como Antonio Saura,
Tápies, Chillida, Ramón Gaya, Eduardo Arroyo, Martín Chirino, Manolo Valdés,
Rafael Canogar, Luis Gordillo o Miquel Barceló, por enumerar a algunos de
ellos.
No quiero olvidarme esta noche de manifestaros el
orgullo y la emoción que siento con este nombramiento. Me sobrecoge y me
impresiona pensar en algunos de los nombres que han pregonado este Festival:
(Enrique Tierno Galván, Tico Medina, Carmen Conde, Castillo Puche, José
Sacristán, Luis María Ansón, Ángel Álvarez Caballero, Félix Grande… De verdad).
Muchas gracias a la organización del Festival por haberme concedido este gran
honor
¡Ay! ¡Ay! ¡Ay!
En la mina se escuchó
el cante de una minera…
En la mina se escuchó…
Por lo triste que sonó
¡Qué grande sería la pena
del hombre que la cantó!
¿Qué misterio profundo canta el alma del hombre? ¿Qué sentimiento
tan hondo cala como una escarcha de plata en el corazón de la noche? ¿Qué nos
conmueve cuando canta el hombre su dolor y su queja?
Hay algo tan profundo y verdadero en su canto, que nos asombra
cómo sólo un niño puede asombrarse cuando despierta a la vida. Algo tan
primitivo, tan único que nos salva de la muerte en el instante sublime de su
arte.
Cuando el hombre canta su dolor y nos conmueve, nos acerca en su
honda verdad, al dolor universal del hombre, a su deseo de libertad, a la lucha
por la vida, por su pan, por su trabajo, la lucha por la dignidad irrenunciable
de ser y estar vivo.
Decía Fernando
Quiñones:
El cante no se entiende, se vive, como un árbol arraigado a las
piedras y pujando hacia el cielo como el rumor del agua en la resaca y el
oscuro clamoreo de la vida y la muerte
Mi recuerdo desde aquí para todos los buenos aficionados, cantaores,
cantaoras y bailaoras flamencos de mi pueblo,
Puerto Lumbreras, por haberme regalado momentos maravillosos con su arte
sencillo y sincero. Un recuerdo que es también para los flamencos de todos los
rincones del mundo que mantenéis vivo con vuestra pasión y vuestro amor este
arte eterno y que hacéis tanto bien a la salud
espiritual de nuestro tiempo.
Escribía el
gran poeta y flamencólogo Antonio Murciano:
Media voz o grito abierto
el cante es queja. La copla,
vida herida por tres versos.
Hasta el ruedo de la tarde,
de la noche de los tiempos
suben hondos tercios, lances.
Como un toro del chiquero
el buen cante salta al aire.
¿Quién me lo fija en los medios?
Citar de frente es la clave.
Y la llave del
misterio
el cante por naturales.
Y la estocada en el centro.
Porque el cante es arte y parte
la almendra del sentimiento.
De la sima de la carne
o de la cima del alma
de un ciego
amor, nace el cante.
O esa otro
poema en el que dice:
Cuando su
arranque es de dentro,
sube por dentro y araña
los entresijos del cuerpo.
Tiene voz de tribu errante.
Raíces, sonidos negros,
duendes sueltos por la sangre.
Cante, pellizco en el pecho
cante, nudo en la garganta,
cante que levante el bello.
Este cante es cante grande,
puro, jondo y por derecho,
recio y rancio, llanto al aire.
Cante de verdad, concierto
de ecos de terribles madres
para guitarra y silencio.
Y aquí estamos, un año más..
Con los artistas del cante, del
toque y el baile, flamencos consagrados y jóvenes promesas, o artistas
emergentes que sueñan con alcanzar la codiciada Lámpara Minera o cualquier otro
de los prestigiosos premios, nos regalarán noches mágicas e inolvidables, todos
ellos ya son ganadores porque sólo proponerse crear arte en estos tiempos
difíciles, ya es un triunfo, un acto de valentía y generosidad.
Si hoy el
Festival del Cante de las Minas es el Festival de flamenco más importante del
mundo también es gracias a todos vosotros al público.
El arte es una actividad espiritual, el artista es un vehículo de
algo más profundo más grande que uno mismo. Los artistas necesitamos al
público, cuando el público nos escucha, cuando nos escucha de verdad sentimos
alivio en nuestro corazón.
Si la voz de un cantaor provoca escalofríos en el público, ese
estremecimiento vuelve al cantante y el ciclo se repite una y otra vez así
artista y público entran en comunión para celebrar la vida y el misterio de
este arte.
Y ya acabo. Con versos empecé mi pregón y con versos lo quiero
terminar. Sirvan pues estas rimas de mi amigo y paisano, el pintor Marcos
Salvador Romera como resumen y punto final de mi intervención:
Fue declarado el flamenco
bien de interés cultural,
arte grande y predilecto,
patrimonio inmaterial
de toda la humanidad,
para siempre, por la
Unesco.
De los variados cantes
que tiene, hay que resaltar
entre los más importantes,
por su pureza y verdad,
a los Cantes de Levante.
Y su exponente mayor
es y será el Festival
de la Minas
de La Unión ,
de enorme repercusión
y fama internacional.
Levanticas y mineras,
murcianas, cartageneras,
tarantos, cantes mineros
de “Enrique el de los Vidales”,
“El Rojo el Alpargatero”,
“La Peñaranda ”
y “Chilares”.
Cantes desde el corazón
de nuestra Región Murciana
que cantó Antonio Piñana
y que cantó Pencho Cros.
Cantes fruto del talento
de estas tierras levantinas,
cargados de sentimiento
y hechos con conocimiento
que “el que trabaja en la mina
conoce el mundo por dentro
y los demás lo adivinan”.
GINÉS GARCÍA MILLÁN
Agosto de 2017
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