La
Unión, 6 de agosto 2017. “No soy una diosa, solo soy una gitana que
baila” dijo Manuela Carrasco antes de llegar a La Unión.
“Manuela Carrasco en concierto”, es el espectáculo que
presentaba en el Festival Internacional del Cante de las Minas, flamenco
improvisado, como le gusta a ella, sin ataduras, sin guión. “El arte es arte y
ya está” dice la bailaora que baila lo que siente en el momento. Acompañada por
Joaquín Amador y Ramón Amador hijo a la guitarra, José Carrasco a la percusión
y Ezequiel Montoya, Samara Amador y Enrique el Extremeño al cante, Manuela
Carrasco comenzó bailando unos tarantos, siguieron unos tientos a cargo de
Samara Amador.
Manuela Carrasco debutó en un tablao sevillano a los 11 años
y desde entonces ha sumado numerosos galardones en su carrera como el Premio
Nacional de Danza en 2007. Bailaora autodidacta, a los 18 años Juan de Dios
Ramírez Heredia la llamó “La Diosa del Baile Flamenco”. Con esa improvisación
trabajada, la hija del Sordo encontró en La Unión el ambiente que la inspira
para bailar con ese genio que entusiasma al público. Así lo hizo por soleá y
con la bulería con la que cerró el espectáculo ante un público que la aclamaba
como a una diosa aunque sólo sea una gitana que baila.
Tal vez Carrasco recogió el buen clima que dejó flotando el
cantaor jerezano Jesús Méndez, heredero de una larga estirpe de cantaores,
entre ellos una de sus inspiraciones, La Paquera de Jérez.
Fuente Cante de las Minas.
Fotos: © manu
avilés
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